Este viaje ha sido nuestra primera (y seguramente no última) incursión en el continente africano y os tengo que decir que no veo la hora de volver, nos ha enamorado Africa!

Si queréis acompañar este post con un poco de buena música aquí os dejo una canción de Ali Farka Touré, the king of the desert “blues” singers.

Ali Farka Touré “Erdi”

Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan.

Proverbio árabe

Elegimos ir a Marruecos en el mes de marzo principalmente por el clima, mite y poco lluvioso en ese período, pero también para evitar períodos muy turísticos y la verdad es que ha sido todo un acierto, solo hubo un día de lluvia y muy poca gente!

En esta ocasión he querido organizar desde España un guía local que nos acompañara durante todo nuestro viaje, tenía muy claro que quería ver las cuatro ciudades imperiales y, por encima de todo, el desierto y solo teníamos una semana así que era necesario optimizar el tiempo!

Casablanca

Viajamos con un vuelo directo desde Valencia a Casablanca y ahí nos alojamos una noche en el hotel Prince de Paris. Tened en cuenta que las estrellas de los hoteles en Marruecos no equivale a las españolas, así que buscad siempre una estrella más (si soléis alojaros en establecimientos de 3 estrellas buscad los de 4).

La verdad es que estuvimos muy pocas horas en Casablanca y solo nos dio tiempo dar una vuelta rápida por la bulliciosa zona de nuestro hotel y por el famoso Rick’s Café de la película “Casablanca” que, descubrimos en aquel momento, existe de verdad!

Parada obligada antes de salir en dirección Rabat en la Mezquita de Hassan II, imponente edificio erigido en parte sobre el agua recordando el versículo del Corán que dice que “El trono de Dios era sobre el agua”. Es un edificio inmenso que cuenta con el minarete religioso más alto del mundo, con una altura de 200m!

 

Rabat, Meknes y Fez

La mañana siguiente a nuestra llegada a Casablanca nos pusimos en marcha en dirección Fez. En el camino paramos en Rabat, actual capital de Marruecos y una de las cuatro Ciudades Imperiales (con Meknes, Fez y Marrakech).

En Rabat recomiendo ver su majestuoso Palacio Real, la Kasbah de los Oudaya y el Mausoleo de Mohamed V

Nuestra siguiente parada fue en Meknes, una ciudad con un importante patrimonio histórico y cultural.

Nos dio tiempo a visitar  el Mausoleo de Moulay Ismail, perdernos en su enorme medina y pasear un poco por su impresionante zoco.

En Marruecos es como si el tiempo se parara y te quedas embobado escuchando las “llamadas” a la oración paseando entre esas estrechas calles color ocre…

Llegamos a Fez donde nos alojamos en el Hotel Menzeh Zalagh.

En el camino nos encontramos gallinas y pavos en el medio de la autopista (aún no sabíamos que veríamos hasta monos y burros en el medio de la carretera!) y nos encantó notar como era del todo normal y lo más sorprendente es que no cruzan la línea!

Fez es la más antigua de las Ciudades Imperiales y es considerada el centro religioso y cultural del País, de hecho se nota enseguida que en su día fue capital.

Hay mucho que ver pero si, como nosotros, tenéis solo un día o dos os recomiendo ver el Palacio Real, entrar a la medina por Bab Boujeloud o Puerta Azul que es la entrada principal y el Mausoleo de Moulay Idriss, aunque para mi lo más fascinante fue callejear observando como los artesanos y los curtidores trabajan en las puertas de sus tiendecitas y llegar a Plaza El Saffarine donde están los artesanos caldereros.

Por supuesto no os podéis ir de Fez sin haber pasado por sus curtidurías, la más famosa y la más grande es la Curtiduría Chouwara seguramente habréis visto mil imágenes de sus tanques colorados. Desafortunadamente cuando fuimos nosotros los tanques estaban vacíos pero os garantizo que merece la pena igualmente verlos!

El desierto del Sahara

Dejamos Fez para cruzar el Atlas y adentrarnos en una de las zonas más deseadas del viaje: el desierto del Sahara! De camino paramos en Midelt, pequeña ciudad en el corazón del Atlas sin, para mi, ningún punto de interés especial pero con unas vistas espectaculares.

Lo más interesante de la ruta desde Fez al desierto es sin duda que te da la posibilidad de ver cómo viven los beréberes.

Por fin llegamos a Erfoud, en los limites del Sahara. Ahí, en el desierto de Merzouga, dormimos una noche que sin duda queda como la más increíble y mágica noche de mi vida. Nunca he visto otro cielo estrellado como aquel…

Aiashi, nuestro super guía, nos cuenta que es de origen beréber y que su familia sigue viviendo en el desierto así que, antes de llegar a nuestro alojamiento, nos llevó a ver donde vive su familia y pudimos ver de cerca como viven los beréberes. De hecho, antes de adentrarnos en las dunas se cambió y se puso la chilaba, túnica típica de los beréberes.

Hay multitud de sitios que ofrecen alojamientos en el desierto, tanto en habitaciones como en jaimas, nosotros queríamos dormir en una jaima y elegimos el Kasbash Sahara Garden , la estructura tiene un pequeño restaurante donde poder cenar y organiza los paseos por las dunas al amanecer, otra experiencia inolvidable. Dormir en tienda fue realmente mágico aunque pasamos mucho frío (por la noche hay una excursión térmica brutal) y nos despertamos medio cubiertos de arena pero que esto no os detenga, yo lo volvería a hacer mil veces!

Por la mañana nos levantamos antes del amanecer y nos trajeron a ver salir el sol desde las dunas del desierto, otro regalo de la naturaleza que nunca se borrará de mi cabeza y de mi corazón!

Terminada la experiencia en el desierto nos dirigimos a Ouarzazate, conocida como “La puerta del desierto” que se encuentra a mitad camino dirección Marrakesh. Nos alojamos en el Hotel Kenzi Azghor

En el camino disfrutamos de unas paradas imperdibles: Las Gargantas del Todra son un espectáculo de la naturaleza con sus paredes de roca de 300 metros de altura y la “Ruta de las mil kasbahs” también conocida como la “Ruta de las fortalezas” es otra etapa obligada en tu visita a Marruecos.

Ouarzazate es la Cinecittà marroquí, los Atlas Studios son los más importantes estudios cinematográficos de Marruecos, ahí se han rodado películas del calibre de Lawrence de Arabia, La guerra de las galaxias o El gladiador solo para nombrar algunos así que merece pasar a visitarlos haciendo una visita guiada.

Muchas escenas también se han rodado en Ksar de Ait Ben Haddou, ciudad fortificada declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

En Ouarzazate no hay mucho más que ver pero antes de seguir vuestro viaje también os recomiendo ver la Kasbah Taourirt.

Marrakesh

Finalmente llegamos a Marrakesh, ciudad con un fascino especial. Nos alojamos en el Hotel Kenzi Rose Garden.

Como siempre, lo que más nos gusta es callejear y en Marrakesh nos hemos perdido varias veces en su inmenso zoco!

Al llegar lo primero que vimos fue la Mezquita Koutoubia, imponente y rodeada por bellos jardines donde poder dar un bonito paseo. La zona de la mezquita es muy tranquila, sobre todo si la parangonamos al bullicio de la famosísima Plaza Jamaa el Fna que tiene vida de día y de noche sin parar. Merece la pena ver también la Madraza de Ben Youssef, la más grande de Marruecos. 

Otra visita imperdible es el impresionante obra arquitectónica de Palacio Bahia, merece la pena visitarlo así como Las Tumbas Saadíes.

En Marrakesh, al ser la ultima etapa de nuestro viaje, nos fuimos a un hammam y os puedo decir que la cura del cuerpo y de la mente se unen perfectamente en esta experiencia totalmente recomendable!

No puedo acabar este post sin hablar de la comida marroquí: utiliza muchas especias y mezcla mucho dulce (os recuerdo que Marruecos es el País de los dátiles) y salado, si os gustan estas combinaciones os encantará! Yo soy fan absoluta del jengibre, del azafrán, de la cúrcuma y por supuesto de los sabores dulces así que estaba en mi sitio perfecto!

El plato típico es el cous cous pero también hemos comido mucho el tajin de ternera o de cordero (puede ser también solo de verduras). Por supuesto hay todo tipo de kebabs de carne a la plancha.

Un plato que comí en Fez, típico de esa zona, es la bastila o pastela moruna, una especie de pastel e hojaldre dulce y salado exquisito.

Por lo que respecta a los dulces hay mucha variedad, todos muy “espesos” pero riquísimos! Entre todos el que más me gustó fue el ghoriba de almendras con almendras ralladura de limón y vainilla pero hay muchos más.

La bebida típica es el té con menta, una delicia para el paladar que se toma muchas veces al día y que encuentras en cualquier sitio tanto en la calle como en bares y restaurantes.

Como siempre os dejo aquí unos enlaces con las recetas de estos platos, por si os animáis:

Y si la cocina no es lo vuestro o simplemente no os apetece meteros manos a la obra y vivís por la zona de Valencia os recomiendo ir a comer o cenar al restaurante Balansiya, podréis probar todos estos platos riquísimos!

 

Aqui os dejo la ruta en el mapa:

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8 comentarios

  1. ¡Hola Luana!
    Soy Laura (La Vega), he disfrutado muchísimo leyendo vuestra experiencia en este viaje. Las fotografías son preciosas.
    Un abrazo.

  2. Un gusto leer tus comentarios. Estube en Marruecos 2 veces. Casablanca y Rabad, en casa de una amiga bailarina rusa que nos conocimos en París. Me gustó mucho. Bonitas tús fotos. Espero nuevos comentarios. Saludos

  3. Que belleza tan grande el Continente Africano y sus encantos!!!! Muy bonito todo el viaje Lu. Un abrazo grande.
    ONE LOVE…ESA CAMISETA SI QUE VALE🙏❤

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