Llevaba mucho tiempo buscando el momento idóneo para visitar la isla de Tabarca, sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificar y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka, de ahí nace el nombre de Nueva Tabarca.

Como italiana, me fascina la idea de que unas pocas familias de Génova hayan vivido ahí, construyendo la que se asemeja a la actual población y saber qua aún hoy hay gente viviendo todo el año en una isla que no llega a 2 kilómetros de longitud (actualmente hay unos 50 residentes). Pensé que, como tanto Fabio como yo somos amantes del mar en invierno, ir en el medio de un puente sería una buena ocasión para ver la isla con menos turistas y la verdad es que la decisión ha sido totalmente acertada: hemos tenido la suerte de tener la isla prácticamente toda para nosotros solos, ¡una pasada!

Como decía la isla tiene una longitud de 1.8 kilómetros y 400 metros de ancho así que en una hora o poco más se visita pero nosotros decidimos dormir una noche ahí para disfrutar con toda la calma de los colores, los olores y los rincones de esta pequeña isla que tiene un encanto especial. Nos alojamos en el Hotel Santacreu

Se puede llegar a la isla en ferry desde Alicante o desde Santa Pola, nosotros cogimos el ferry de la compañía Tabarkeras, la única abierta de todas las casetas que había en el puerto, en Santa Pola para que el trayecto fuera más corto (son unos 8 kilómetros mientras que desde Alicante son unos 22), dura unos 20/25 minutos, el precio es de 12 euros por persona ida y vuelta y el billete es válido tanto para volver en el mismo día como al día siguiente. También se puede llegar a la isla desde Benidorm o desde Torrevieja.

Qué ver en Tabarca

Se trata de la isla más grande de la Comunidad Valenciana y la única habitada. En realidad más que de una isla, se trata de un pequeño archipiélago, compuesto, además de Tabarca, por los islotes La Cantera, La Galera y La Nao.

Su forma es irregular y alargada y está constituida por dos islotes unidos por un istmo con un ancho de unos 25 metros, el primero a este ocupa la mayor parte de la superficie y acaba en Cabo Falcón mientras que al oeste está la parte denominada La Cantera. La población de Nueva Tabarca ocupa una parte pequeña de la isla y se sitúa en la parte oeste, mirando hacia la península.

Lo primero que se ve llegando a la isla es su muralla que rodea el núcleo urbano y que ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Nada más bajar del ferry en el pequeño puerto nos topamos con la Puerta de San Rafael o Puerta de Levante que nos invita a entrar en las estrechas calles del pequeño núcleo urbanizado. Un salto a nuestra querida Italia y, en concreto, a la región de Liguria ya que los colores de las fachadas y la estructura de sus calles nos ha recordado muchísimo Liguria y sus pintorescos pueblos pesqueros. Definitivamente la influencia de los primeros genoveses que habitaron la isla ha permanecido y nos ha enamorado!

Saliendo de las callejuelas del casco urbano se puede dar un bonito paseo por la muralla pasando por la Puerta de San Miguel o Puerta de Alicante, desde donde se sale a una zona de rocas en la que se encontraba el Antiguo Puerto de Tabarca o Port Vell.

Siguiendo por la muralla encontramos la Puerta de San Gabriel o Puerta de la Trancada, saliendo por esta puerta se puede ver el islote de la Cantera justo enfrente, llamado así por ser anteriormente una cantera de la que se extrajo la piedra con la que se construyó la muralla de Tabarca.

En el extremo norte/oeste de la isla se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo, construida a finales del siglo XVIII. Rodeando el extremo para volver hacia la zona este se pasa por la Casa del francés, así denominada por ser de un hombre francés que visitó la isla y se enamoró tanto que decidió irse a vivir ahí y que dio el nombre a la cala que se encuentra justo debajo. Una casita mediterránea que mira al mar y da una sensación de paz absoluta…

Otra de las construcciones que ver en la isla de Tabarca es la antigua Casa del Gobernador, hoy convertida en el Hotel boutique Isla Tabarca. Sigue manteniendo su estructura de dos plantas, pero por dentro ha sido totalmente renovado con habitaciones con vistas al mar.

Y si quieres conocer más sobre la historia de la isla no te pierdas el Museo de Nueva Tabarca, ubicado a pocos metros del puerto.

La casa del francés

Como decía al principio del post, la isla está formada por dos partes unidas por un istmo. La parte más grande no es la habitada sino la que antiguamente se utilizaba para el cultivo y la pesca y que se ha quedado así, naturaleza en estado puro. Paseando por esta zona de arbustos moldeados por el viento podrás ver la Torre de Sant José, construida en el siglo XVIII con fines defensivos, ha tenido siempre una finalidad militar: fue fortaleza, prisión y cuartel de la Guardia Civil. Nosotros dimos un paseo por ahí tras el atardecer y la verdad es que los colores del cielo, de la costa alicantina y los reflejos en el mar han sido impresionantes!

Llegando al extremo este encontrarás el Faro de Tabarca. Si bien actualmente ya no se utiliza como faro, sino como laboratorio de la Reserva Marina, en su día su construcción fue un acontecimiento muy importante y necesario debido a la poca altura de la isla y la gran cantidad de rocas poco visibles que la rodean.

La Torre de San José

Por supuesto no puedo terminar este post sin mencionar las preciosas playas y calas de la isla. Entre ellas destacan la Cala dels Birros y la Guardia y La Cova del Llop Marí o Cueva del Lobo Marino, que tal y como indica el nombre tiene una pequeña cueva donde en las primeras décadas del siglo XX vivía una pareja de focas monje.

Hay dos playas: la playa de rocas ubicada en frente de La Cantera y la playa grande justo de espaldas al puerto y desde donde se puede contemplar un amanecer impresionante! También está la playa de la caleta, donde se encuentra el actual puerto pero es bastante pequeña y están ahí todos los pequeños pesqueros de los habitantes de la isla.

Ahora que conocemos la isla sabemos que volveremos en verano para poder darnos un baño en esas preciosas aguas cristalinas y disfrutar de la flora y fauna de la reserva marina más antigua de España.

¡Hasta la próxima, viajer@!

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