Por fin, tras cancelar el tanto deseado viaje a Suecia dos días antes de la salida de nuestro vuelo por el primer dramático brote de Covid, hemos podido retomar el proyecto “Países del norte” y nos hemos ido más arriba aún: Islandia! Qué decisión más acertada, qué viaje!
Hemos estado una semana en marzo así que hemos visitado la parte sur de la isla. No excluyo que pueda haber una segunda visita en verano para ver el norte de la isla pero en esta ocasión íbamos a caza de auroras boreales así que no podíamos esperar más ya que éste fenómeno se puede ver solamente en los meses de invierno desde octubre hasta marzo/principios de abril. Y de hecho, la bienvenida a Islandia ha sido justamente con una preciosa aurora boreal, no me lo podía creer!! Me he pasado todo el mes de febrero preparándome para aprender a fotografiar auroras boreales y ni siquiera he sacado la cámara de su funda, tan solo el móvil justo para inmortalizar el momento…no le podía quitar los ojos de encima: el baile, los cambios de colores y de forma me han tenido hechizada mirando al cielo hasta que ha desaparecido. Ya solo por eso (pero no solo por eso) puedo decir que ha sido un viaje excepcional y ahora te lo cuento!


Sabiendo que el plan era visitar todo lo posible en los días que teníamos a disposición y teniendo en cuenta que nuestro avión llegaba a las 20.30 he decidido alquilar un coche directamente en el aeropuerto de Keflavik, el aeropuerto internacional de Islandia. He reservado a través de Booking que tenía una oferta muy buena con Hertz, la experiencia ha sido 100% positiva. Atención: si vas a alquilar coche, sobre todo si viajas a Islandia en invierno, que sea un 4X4 y muchísimo cuidado cuando abras las puertas, el viento es muy pero que muy fuerte y si dejas la puerta sin sujetarla te puedes llevar una sorpresa además de un susto y el seguro no lo cubre!!
Reikiavik
Llegamos a Reikiavik directamente desde el aeropuerto, son unos 50 kilómetros, y así la mañana siguiente nos hemos despertado ya listos para visitar la ciudad.
Reikiavik es la capital de Islandia y cuenta con unos 125.000 habitantes, la ciudad es pequeña así que dependiendo de cuantos días le quieras dedicar podrás disfrutar de mucha oferta entre museos, atracciones y restaurantes. Nosotros le dedicamos solo un dia y nos dio tiempo para pasear por el centro y visitar la impresionante Iglesia de Hallgrimskirkja una estructura inspirada en las columnas de basalto muy típicas de la isla. Y este no es el único pretexto que la convierte en uno de los lugares imprescindibles que visitar en Reykjavik ya que sus 74,5 metros de altura convierten a este moderno monumento en el edificio más alto de todo el país. Acceder a la iglesia es gratis mientras que subir a la torre cuesta unas 1.000 coronas (€6,70) pero merece mucho la pena ya que te regala unas vistas espectaculares a 360 grados sobre la ciudad. El horario de apertura de octubre a abril es de 9.00 a 17.00 (la Torre cierra a las 16.30).

Bajando desde la iglesia hacia la costa puedes pasear por la Calle Skólavörðustígur, famosa por haber sido pintada de colores arcoíris como parte del festival anual del «Gay Pride» y callejear por la Calle Laugavegur para dejarte inspirar de las tiendas bonitas y los bares locales. De hecho, si como yo eres de dulce te aconsejo hacer una parada en Baka Baka y probar su bollo de cardamomo: espectacular!!

Callejeando llegamos a la Catedral luterana de Domkirkjan, la verdadera catedral de la ciudad. Aunque Hallgrimskirkja confunda el turista, la Catedral de la ciudad es Domkirkjan!


Siguiendo nuestro paseo llegamos al lago Tjörn lleno de patos a pesar de estar prácticamente del todo helado y desde donde tienes unas vistas preciosas a las casitas coloradas típicas del norte de Europa así como de la Iglesia protestante Fríkirkjan, el Ayuntamiento y la Oficina de turismo. También podrás ver la escultura de basalto esculpida por Magnús Tómasson en 1994 que representa a un hombre empuñando un maletín, caminando hacia el ayuntamiento y que es un homenaje al “Burócrata desconocido”.



Llegando a la orilla de la bahía se encuentra el Harpa, moderna sala de conciertos y conferencias con una impresionante fachada de hexágonos de cristal que refleja tanto el cielo como el mar islandés creando unos colores increíbles, sobre todo por la noche cuando está iluminado. La entrada al hall es libre y gratuita y hay una cafetería abierta al público.
A unos 5 minutos andando por la orilla en dirección este se puede apreciar la escultura El Viajero del Sol, obra del artista Jón Gunnar Árnason, que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la capital representando a un barco vikingo mirando hacia el mar.
Continuando con el paseo por la orilla llegamos al Faro y a la Casa Höfði, uno de los edificios más bellos e históricamente significativos de la ciudad. Construida en 1909, aquí tuvo lugar la Cumbre de Reykjavík, en octubre de 1986, en la que se reunieron el presidente de EEUU, Ronald Reagan y el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, un acontecimiento histórico que marcó el final de la Guerra Fría. También visitaron la Casa Höfði personajes como la Reina de Inglaterra, Winston Churchilll o Marlene Dietrich. Desafortunadamente la casa no se puede visitar por dentro pero el entorno merece un paseo hasta ahí. La escultura que hay enfrente representa al poeta islandés Einar Benediktsson quien vivió en la casa durante unos años.


Saliendo del centro de Reikiavik nos dirigimos hacia el edificio Perlan, que alberga un museo de última generación con una cueva de hielo y un espectáculo sobre auroras boreales entre otros, es uno de los edificios más modernos de Reykjavík con su cúpula de cristal. Está situado sobre la colina Öskjuhlíð, en un entorno único que permite disfrutar de unas vistas panorámicas muy bonitas sobre la ciudad y sus alrededores. La entrada para el museo y el mirador vale unas 4.700 coronas (€32 aprox) y está abierto todos los días de 9.00 a 21.00.






Golden Circle
El itinerario del Golden Circle (o Círculo Dorado) es una de las principales atracciones del País ya que te permite ver tres de las formaciones naturales más importantes de Islandia. Hay que salir temprano, ten en cuenta que el Parque Nacional Thingvellir, está a 47 km de la capital, mientras que la cascada Gullfoss, la más lejana, se encuentra a unos 115 km y si quieres disfrutar de la increíble naturaleza islandesa te lo tienes que tomar con calma!
La ruta consiste principalmente en tres paradas:
- Parque Nacional Thingvellir
- Área Geotérmica de Geysir
- Cascada Gullfoss
El Parque Nacional de Thingvellir, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, es la base de la historia de Islandia puesto que ahí se creó, en el año 930, el primer gobierno colectivo para solventar las disputas en la isla. Este lugar de reunión se conocería como ‘los campos de la asamblea’: Thingvellir. La primera asamblea fue tan exitosa que la tradición continuaría año tras año, década tras década y siglo tras siglo, lo que al final acabaría convirtiéndose en un parlamento. Desde su establecimiento hace más de un milenio, el parlamento solo estuvo interrumpido por un período, de 1799 a 1844. Posteriormente, fue reubicado en Reikiavik, si bien la función continuó siendo la misma.
A nivel naturalistico nos encontramos en una zona única por su geología ya que el parque nace entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia, lo que forma el gran valle tectónico que recorre toda la isla. Además Islandia es el único país donde la dorsal mesoatlántica puede apreciarse por encima del nivel del mar. En ningún lugar es tan visible como en el Parque Nacional Thingvellir!


El área geotérmica de Geysir es la segunda parada del itinerario y es otro espectáculo de Madre Naturaleza. Ubicada dentro del Valle de Haukadalur, ya a lo largo del camino son visibles las fumarolas humeantes que caracterizan la zona en la que existen dos géiseres que han hecho famosa a esta área. El primero de ellos es el que ha dado el nombre al resto: el Gran Geysir. Éste es el primer géiser documentado en la literatura europea y su nombre proviene de un verbo nórdico antiguo que significa ‘entrar en erupción’. Su vecino, el Geysir Strokkur, entra en erupción cada diez minutos, lanzando agua al aire y alcanzando los 20-40 m.
El Gran Geysir está inactivo, su actividad cesó ya casi por completo para 1916 aunque nadie puede afirmar con certeza que no se vaya a reactivar en algún momento.
A posteriori puedo decir que, tras la visita al Golden Circle, si tu idea es seguir la ruta hacia el este es mucho mejor quedarse a dormir en Selfoss para estar ya de camino al glaciar. Nosotros volvimos a Reikiavik y nos arrepentimos muchísimo porque hicimos unos kilómetros extra innecesarios.



La siguiente parada fue la espectacular cascada Gullfoss, una catarata situada en el cañón del río Hvitá que tiene dos saltos (de 11 y de 21 metros) en una grieta de 32 metros de profundidad, que mide unos 20 metros de ancho y 2,5 kilómetros de largo…una barbaridad absoluta!

Acantilado de Dyrhólaey y laguna glaciar de Jökulsárlón
El tercer día ya nos tocaban unos 400 kilómetros para llegar a la laguna glaciar de Jökulsárlón y además sabía que íbamos a parar en muchos sitios así que nos pusimos en marcha pronto y dejamos el apartamento en Reikiavik para pasar una noche en el Hotel Skaftafell en la misma localidad, a unos 50 kilómetros del glaciar.
Recorrer el sur de Islandia es una de esas experiencias que se te quedan grabadas para siempre. Esta ruta combina paisajes salvajes, naturaleza en estado puro y esa sensación constante de estar en el fin del mundo… pero en el mejor de los sentidos.
La primera parada fue en el colorido pueblo de Sellfoss donde comimos estupendamente bien en Kaffi Krús, muy recomendables sus sopas típicas y postres.



Dyrhólaey se encuentra a pocos kilómetros del pueblo de Vík í Mýrdal, una parada imprescindible si recorres la Ring Road (Ruta 1). Su nombre significa literalmente “isla con colina y agujero de puerta”, en referencia al enorme arco de roca que el mar ha esculpido con el paso de los siglos y que es una parada obligatoria ya que se trata de uno de los iconos del sur de Islandia. Desde la parte alta del acantilado las vistas son espectaculares. Se aprecia la playa de arena volcánica negra de Reynisfjara y sus columnas de basalto (ojo con las olas, son tan bonitas como impredecibles!!), las formaciones de Reynisdrangar y, en días despejados, el glaciar Mýrdalsjökull.
Lo único que no pudimos ver son los maravillosos frailecillos ya que anidan en los acantilados solo entre los meses de mayo y agosto. Habrá que volver!
Un dato curioso: Dyrhólaey fue durante siglos una isla independiente, hasta que las corrientes marinas acumularon sedimentos y la unieron al continente.



Desde Dyrhólaey hasta Jökulsárlón hay unos 190 km, pero el trayecto es tan impresionante que se disfruta kilómetro a kilómetro. Cascadas, campos de lava, glaciares y enormes llanuras abiertas acompañan el camino, aunque a nosotros nos pilló una tormenta de nieve de esas que en cuestión de dos horas ya no ves nada más que nieve a perdida de ojo…

Jökulsárlón es una laguna glaciar formada por el deshielo del glaciar Breiðamerkurjökull, una lengua del Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa. Aquí los icebergs se desprenden lentamente y flotan hacia el océano Atlántico. Desafortunadamente nosotros llegamos al glaciar con una tempestad de nieve así que no pudimos ver mucho y tampoco pudimos hacer el paseo en zodiac entre los icebergs. Aun así, ha sido una etapa preciosa y me quedo con el silencio absoluto roto solo por el movimiento del hielo, mágico…

En la ruta no te puedes perder Diamond Beach, justo al otro lado de la carretera. Los fragmentos de hielo llegan a la playa y brillan sobre la arena negra como si fueran diamantes. No se puede explicar con palabras…y si quieres visitar un lugar menos concurrido te recomiendo una parada también en Fjallsárlón, una laguna glaciar más pequeña pero igual de bonita.
Otro dato curioso: algunos icebergs de Jökulsárlón tienen más de 1.000 años antes de desprenderse del glaciar!

Península de Snaefellsnes
Otro día de grandes distancias recorridas, esta vez para ir a explorar la Península de Snæfellsnes, que es como recorrer una Islandia en miniatura. En apenas unos kilómetros se concentran volcanes, glaciares, acantilados, playas de arena negra y pueblos pesqueros. No es casualidad que muchos la llamen “Islandia en pequeño”, porque resume la esencia del país en una sola ruta inolvidable.
Situada al oeste de Reikiavik, esta península es perfecta para una excursión de uno o dos días, nosotros decidimos pasar una noche en Borgarnes porque el viaje de este a oeste de la isla es largo y queríamos tener el tiempo suficiente para visitar esa preciosa zona.

El gran protagonista de la zona es el Snæfellsjökull, un volcán cubierto por un glaciar que domina el paisaje y que inspiró a Julio Verne en su novela Viaje al centro de la Tierra.
Entre las paradas obligatorias seguramente está el icónico Kirkjufell, probablemente la montaña más fotografiada de Islandia (quizás te suene más como la “Montaña Punta de Flecha” de Juego de Tronos). Se alza junto a una cascada de postal, la Kirkjufellsfoss. Es una parada imprescindible, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta su forma casi perfecta y el entorno se vuelve mágico.
El corazón natural de la península es el Parque Nacional Snæfellsjökull, donde se encuentra el glaciar-volcán que da nombre a la zona. Aquí el paisaje cambia constantemente: campos de lava, acantilados, cuevas volcánicas y rutas de senderismo con vistas espectaculares al océano. Si te gusta caminar, hay senderos sencillos que permiten acercarte a formaciones volcánicas y antiguos cráteres.
En dirección del pueblo de Arnarstapi, uno de los lugares más pintorescos de la península, nos hemos topado con Búðakirkja una iglesia muy pequeña y…negra!! Ubicada entre la montaña y el océano te hace entender perfectamente la dimensión del hombre con respecto a la naturaleza en esta isla.
Un paseo muy recomendable es el sendero costero que conecta Arnarstapi con Hellnar, con vistas continuas al Atlántico y muchas focas tomando el sol! Lo maravilloso de Islandia y de esta península en concreto es la posibilidad que te brinda de entrar en conexión realmente profunda con la naturaleza.
Otra parada obligatoria es en la playa de Djúpalónssandur. Esta playa de arena negra, situada dentro del parque nacional, impresiona por sus cantos rodados oscuros y restos de un antiguo naufragio que aún permanecen en la orilla…
Dato curioso sobre ésta península: aquí encontrarás las famosas “piedras de fuerza”, que los pescadores utilizaban antiguamente para medir su capacidad física antes de salir al mar.





Se dice que el glaciar Snæfellsjökull es uno de los puntos energéticos más poderosos de Islandia, y muchas personas lo consideran un lugar espiritual. De hecho, hay quienes creen que su energía es especial debido a la pureza del entorno y a su aislamiento natural.
Peninsula de Reykjanes
La última etapa de nuestro viaje espectacular por Islandia es en la Península de Reykjanes donde se encuentra el aeropuerto.
La mejor forma de recorrerla es, como toda la isla, en coche teniendo en cuenta que dista solo unos 45 minutos de Reikiavik.
Uno de los aspectos más especiales de esta península es que se encuentra sobre la dorsal mesoatlántica, donde las placas tectónicas de América y Europa se separan lentamente. De hecho, una parada obligatoria es en el simbólico Bridge Between Continents, uno de los lugares más curiosos de Islandia. Aquí puedes literalmente caminar entre dos placas tectónicas: la euroasiática y la norteamericana ya que Islandia es uno de los pocos lugares del mundo donde la dorsal mesoatlántica emerge sobre la superficie!
El campo geotérmico de Gunnuhver impresiona por sus fumarolas, la fuerza geotérmica aquí es brutal! La leyenda cuenta que el lugar recibe su nombre de un fantasma llamado Gunna, atrapado en estas aguas termales según el folclore islandés.



Pero de lo más bonito de la zona para mí (también teniendo en cuenta mi “historia” con los faros) es el solitario Reykjanesviti, el faro más antiguo de Islandia. Situado en un entorno volcánico y azotado por el viento, ofrece unas vistas espectaculares del océano y los acantilados cercanos. Muy cerca del faro se encuentran los acantilados de Valahnúkamöl, lugar ideal para caminar un poco y sentir la fuerza del océano!

Sin embargo la parada más famosa es en la Blue Lagoon, una de las experiencias más conocidas de Islandia. Sus aguas geotermales de color azul lechoso, ricas en sílice y minerales, mantienen una temperatura constante de unos 37–39 °C durante todo el año.
Es el lugar perfecto para relajarse tras un día de ruta, aunque para mí es demasiado masificado. Buscando un poco podrás encontrar otras lagunas por la isla que ofrecen lo mismo pero a la mitad de precio y con muy poca gente! Aún así, tras un viaje como éste y muchos kilómetros recorridos la verdad se agradece disfrutar unas horas en esas aguas termales! Muy importante reservar con antelación, aquí te dejo el enlace.

Si tienes un poco más de tiempo te recomiendo visitar el pueblo pesquero de Grindavík, donde se respira la Islandia más auténtica o Njarðvík, al lado de Keflavik, para visitar el Museo nacional Vikingo donde podrás ver la réplica del barco de Gokstad que en 2000 navegó por el Atlántico hacia L’Anse aún Meadows, un paraje situado en la punta septentrional de la isla de Terranova, durante las celebraciones del viaje de Leif Eriksson, un explorador vikingo.


Hasta aquí llega nuestro inolvidable viaje por esta isla mágica y única, espero te haya gustando y la puedas disfrutar tu también. A continuación te dejo unos detalles prácticos del viaje, por si te pueden ayudar. Hasta la próxima aventura!

Ruta de viaje detallada
- Día 1: llegada al aeropuerto de Keflavik, recogida coche y noche en Reikiavik.
- Día 2: visita de Reikiavik.
- Día 3: Golden Circle.
- Día 4: Acantilado de Dyrhólaey y laguna glaciar de Jökulsárlón.
- Día 5: Peninsula de Snaefellsnes.
- Día 6: Península de Reykjanes.
- Día 7: Vuelo de regreso a España.
Mapa de las rutas
Dias 1, 2 y 3
Dia 4
Dia 5
Dia 6
Alojamientos
- En Reikiavik nos alojamos 3 noches en un estudio HH Apartments perfectamente equipado, con aparcamiento publico en la calle sin ningún problema en la zona de Holt, muy cerca de la Casa Höfði (donde vimos nuestra primera aurora boreal!). Como he dicho antes, ha sido un error volver a Reikiavik después de visitar el Golden Circle, nos hubiéramos ahorrado muchos kilómetros durmiendo en Sellfoss para seguir la ruta hacia este.
- En Jökulsárlón nos alojamos 1 noche en el Hotel Skaftafell, a unos 50 kilómetros de la laguna glaciar. Muy sencillito pero con todo lo que se necesita y para una noche más que suficiente. El restaurante caro pero muy bueno!
- En la Península de Snaefells nos alojamos 1 noche en el Hotel Varmaland en Borgarnes. El hotel muy bonito pero demasiado alejado del pueblo. Si tuviera que volver buscaría otra ubicación.
- En la Peninsula de Reykjanes nos alojamos 2 noches en el Hotel Lighthouse-inn. Espectacular, en la extrema punta de la península al lado del faro. Ubicación ideal para llegadas de madrugada del aeropuerto o, como en nuestro caso, salidas muy tempranas. Además se encuentra en una posición ideal para ver auroras boreales ya que el faro mira al norte. Tiene un restaurante de comida española muy bueno.
Datos útiles
- Maleta: lo primero y esencial, aunque parezca obvio, es que te lleves ropa térmica para garantizar no morirte del frío, sobre todo si quieres viajar a Islandia en invierno. Nosotros hemos utilizado las camisetas y chalecos térmicos que usamos para ir en bici y han funcionado de maravilla. Pantalón termico también fundamental, chubasquero y zapatos de trekking impermeables y anti deslizamiento, hay muchas zonas aún con hielo en marzo y es fácil resbalar. Obviamente imprescindibles guantes y gorro, ten en cuenta que Islandia es una isla donde hay viento muy a menudo, lo que genera una sensación térmica bastante más baja y se puede llegar a pasar muuucho frio así que es fundamental que la maleta esté bien pensada. También recomiendo llevar una botella isotérmica para poderla llenar con alguna bebida caliente, te aliviará del frío cuando estes en rutas de naturaleza!
- Moneda: en Islandia se puede pagar absolutamente todo con tarjeta así que no te recomiendo cambiar moneda, nosotros solo nos hemos llevado nuestra Tarjeta N26 recargada y no hemos tenido ningún problema en ningún sitio de la isla, incluidos los baños públicos en el medio de la nada que también permiten el pago con tarjeta!
- Seguro: como siempre, cuando hacemos un viaje adquirimos un seguro privado para estar cubiertos frente a cualquier tipo de incidencia, sobre todo en países como Islandia que te harían pagar un dineral en caso de hospitalización o rescate de emergencia. Nosotros hemos contratado Iati Seguros con una póliza estándar además del seguro en caso de anulación del viaje. Por suerte no hemos tenido que utilizarla.
- Billete de avión: lo compramos directamente en Play Airlines la compañía islandesa de viajes internacionales, encontramos un vuelo directo Alicante-Reikiavik a un precio asequible y nos evitamos hacer escala.
- Comidas: Islandia es un destino caro, nosotros nos hemos organizado comidas pic-nic para todos los días de largos recorridos ya que la compra al supermercado es cara pero te sale a cuenta si quieres ahorrar una comida al día en restaurante.
Y por último, pero lo más importante de todo: tómate tu tiempo! Esta ruta no es solo llegar a los puntos principales, sino disfrutar de todo lo que aparece entre medias. Buen viaje!
