Llevábamos años hablando de New York, yo tuve la suerte de conocer los Estados Unidos en los años 90 pero mi sueno era ir con Fabio y la primera oportunidad que tuvimos fue irnos una semana a New York así que no perdimos la ocasión y nos fuimos. Nos quedan pendientes muchas tutas americanas pero por alguna zona había que empezar!

Para esta lectura me gusta que os acompañe el mítico B.B. King ¡Buen viaje!

 

Mi abuela siempre decía: “No conoces realmente Nueva York hasta que no has puesto los pies en lo alto del Empire State Building”.

Guillaume Musso

 

Por fin llega el momento de irnos a New York, la ciudad es absolutamente impactante por su “magnificencia”, todo es imponente y lógicamente teniendo tantas referencias a través de series y películas, ver en vivo ciertos lugares tiene un aire absolutamente especial!

Estuvimos ahí una semana y decidí alquilar un piso en Manhattan en el Midtown Este y la verdad es que fue todo un acierto, teníamos el metro a dos minutos a pié y estábamos muy cerca del East River, del MoMA, del Rockfeller Center, de la parte sur del Central Park en fin: en una zona muy cómoda para poder callejear lo máximo posible.

Viajamos en marzo así que pudimos vivir aún la atmósfera navideña neoyorquina. Nuestra primera visita fue en Rockfeller Center por supuesto perfectamente adobado estilo película romántica…

Al lado de Rockfeller Center se encuentra el mítico Radio City Hall, considerado como el teatro más importante del País, de hecho su apodo es “Showplace of the Nation”.

Tras la primera noche sin casi jet-lag nos despertamos super enérgicos y empezamos nuestro callejeo por Manhattan: lo primero que hicimos fue acercarnos a la orilla del East River pero no había nada particularmente interesante, aun así paseamos hasta llegar a la sede de la ONU para luego volver a entrar en el corazón de Manhattan para ver Madison Square Garden y el mítico Flatiron building, uno de los edificios más altos de New York cuando se termino en 1902 y con su peculiar planta con forma de cuña.

Por la tarde nos dirigimos al MoMA que, descubrimos ahí mismo, los viernes por la tarde tiene acceso gratuito. Si queréis saber más sobre las entradas gratuitas o en modalidad Pay what you wish de los museos en New York podéis leer este articulo.

Mi hambre de fotografía en New York se vio calmada gracias a los miles de museos y tiendas que plagan la ciudad, nosotros fuimos al International Center of Photography en el que pudimos ver una exposición de Robert Capa, no podía estar más feliz!

Los días en New York vuelan, hay tanto que ver! Al día siguiente decidimos salir de Manhattan para ver el famoso skyline así que cogimos el metro (os recomiendo sacar la Metro Card, os servirá para cualquier metro y autobús) hasta Brooklyn y nos dimos un precioso paseo por la Brooklyn Heights Promenade, desde donde pudimos aprovechar unas vistas espectaculares de los rascacielos de la gran manzana.

Brooklyn es un barrio fascinante, sus casas típicas, la gente paseando al perro, bares pequeñitos con mucho encanto, un aire de barrio total que merece un paseo.

Por supuesto volvimos a Manhattan cruzando el Puente de Brooklyn, obra arquitectónica imponente y llena de puntos panorámicos tanto del río Hudson como del corazón de la gran manzana.

De regreso a Manhattan decidimos pasar por Ground Zero pero nos decepcionó bastante, había una cola larguísima de gente para visitar un mausoleo con todas las fotos de las víctimas del ese terrible 11 de septiembre pero nos dio la sensación de hacer business sobre la tragedia así que no entramos y decidimos coger un Water Taxi Hop-on Hop-off desde Battery Park para ver la ciudad desde el río, siempre que estamos en una ciudad con un río nos gusta dar un paseo en barco ¡el punto de vista de la ciudad es muy distinto! La ruta fue muy bonita, circunnavegamos la Estatua de la Libertad y rodeamos Manhattan hasta llegar a la parte oeste donde bajamos en el Muelle 61 del Midtown West para irnos a casa a descansar ya que nos esperaba noche de opera en el Metropolitan Opera, una sala en la que han actuado las estrellas más grandes del mundo operístico!

 

 

 

Al día siguiente nos fuimos a visitar Harlem, barrio cautivante, lleno de colores y de historias raciales. Obviamente suena la música en cualquier local así que nos paramos al azar en Red Rooster donde pudimos disfrutar de un concierto en toda regla con unos musicazos tocando blues y jazz a un nivel altísimo. Nos quedamos en ese local totalmente hechizados un tiempo que no sé calcular!

 

 

 

Antes de salir de Harlem pasamos a ver el Apollo Theater, uno de los clubs de música popular más famosos de Estados Unidos y uno de los más relevantes de la historia de la música afroamericana, ¡ahí empezó su carrera Ella Fitzgerald!

 

 

Aprovechando que estábamos en la parte alta de Central Park decidimos ir a visitar el Guggenheim Museum, arquitectónicamente muy bonito aunque tengo que decir que el de Bilbao me ha impactado mucho más.

Bajando hacia casa, ya metidos en modalidad “hambrientos de museos”, paramos también en el Metropolitan Museum en el que había una exposición de instrumentos musicales antiguos y, paseando entre laudes, violines y claves antiguos, nos topamos con una colección de guitarras Martin, entre las que estaban las Martin de Eric Clapton, Fabio no estaba en sí de la emoción!

Ese mismo día, aunque estábamos muertos de cansancio y el jet-lag empezaba a dar señales de vida, decidimos subir al Empire State Building por la noche para tener unas vistas de New York nocturna y la verdad es que fue todo un acierto, subimos hasta el observatorio de la planta 102 y nos encontramos con la gran manzana a nuestros pies, la emoción fue indescriptible y mi ego fotográfico estaba por las nubes!

De vuelta a casa pasamos por Times Square, verla de noche con todos los paneles publicitarios iluminados tiene un encanto especial.

Al viajar en marzo nos topamos con el St. Patrick’s Day que se celebra el 17 de marzo de cada año para conmemorar la muerte de San Patricio de Irlanda. Desde hace unas décadas se celebra a nivel mundial debido a la extensa diáspora irlandesa en muchos países, entre los cuales, obviamente, Estados Unidos. La ciudad se colorea toda de verde y hay banderas irlandesas y leprechauns (el duende icono de Irlanda) por todas partes. Pasamos por Central Station y estaba repleta de gente, creo que más de lo habitual debido a la fiesta, aún así pudimos apreciar su imponente y estupenda estructura, me gustó muchísimo.

A cinco minutos andando de la estación, en la Quinta Avenida, está la New York Public Library, la segunda mayor biblioteca pública de los Estados Unidos y una de las más importantes del mundo ya que posee un fondo de más de 3 millones de libros, ¡una autentica pasada! Además las salas de lectura son espectaculares y cada una con su estilo proprio manteniéndose fiel al concepto original de cuando se inauguró a principios del siglo XX. En fin: etapa obligatoria.

Obviamente en el día de San Patricio no podíamos no visitar la Saint Patrick’s Cathedral, la preciosa catedral en estilo neogótico encajonada entre los rascacielos de Madison Avenue.

Después de haber callejeado bastante por el Midtown, cogemos el metro y nos dirigimos hacia el Lower Manhattan para visitar ¡como no! Little Italy. La verdad es que, como italiana, me entristeció ver como un barrio que hizo famosa Italia en EE.UU. se haya convertido prácticamente en una única calle donde solo quedan unas pocas tiendas y restaurantes con aire típicamente italiano. Por contra su barrio vecino, Chinatown, es muy grande y hasta tiene el Mc Donald’s con aire asiático!

Nos movemos hacia Wall Street para ver el Charging Bull y dar un paseo por donde se mueve la economía mundial. La verdad es que no me ha parecido tan impactante, obviamente quitando la tienda de Tiffany, en la que por supuesto entré aunque solo para vivir la emoción de Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”, a pesar de no ser la misma tienda de la peli!

No podía faltar en nuestra ruta un paseo por Greenwich Village, uno de los barrios mas fascinantes de Manhattan. Yendo hacia Canal Street paramos en Terra Blues, un local que se ha quedado en los años 60, para tomar algo y disfrutamos de un precioso concierto de Michael Powers, bluesman increíble.

Llegamos al ultimo día de nuestro viaje y decidimos subir al Top of the Rock para ver la ciudad de día, impresionante!

Nos falta aún pasear por Central Park así que nos dirigimos hacia el Upper West Side paseando por el parque. Aprovechamos para ir a ver la escultura de Alicia en el país de las maravillas y pasamos por el Museo de Historia Natural pero finalmente decidimos no entrar por falta de tiempo.

Tras nuestro paseo por el parque nos dirigimos al High Line, un parque elevado en antiguas vías de tren de mercancías. Es un gran acierto urbanístico y merece ir a verlo.

Dejamos para la ultima noche en New York un concierto en el mítico B.B. King Blues Club en el que pudimos escuchar, una vez más, música blues al más alto nivel.

Y con el blues en los oido nos tuvimos que despedir de New York, aunque pensamos volver porque nos quedan aún demasiadas cosas por ver!

Consejos y comida

Una vez en Nueva York os recomiendo comprar el New York Pass, ahorrareis mucho dinero ya que vienen incluidas muchísimas atracciones. Y también, como ya puse al principio de éste post, os recomiendo sacar la Metro Card, os servirá para cualquier metro y autobús.

Recordad hacer las gestiones previas a vuestro viaje con tiempo, la autorización ESTA para la entrada en los EE.UU., sin la cual no podéis viajar ahí, tarda unos días. También comprobad que vuestro pasaporte tenga fecha de caducidad por lo menos unos meses tras vuestro regreso.

Uno de las platos que hay que probar en Manhattan en el Pastrami, os recomiendo ir a Katz, “Deli” histórico y famoso por las película “Cuando Harry encontró a Sally”. Probar su sandwich de pastrami es obligatorio.

 

Si os gusta la comida sureña id a Miss Mamie’s, probaréis un riquísimo pollo frito con limonada.

 

 

Y si os apetece cambiar un poco de cocina y os gusta la comida japonés probad el Totto Ramen en el Midtown Este, nosotros lo teníamos bajo de nuestro piso y lo hemos disfrutado más de una vez, sus ramen son unas delicias!

Y por supuesto no os podéis ir de New York sin haber probado un Hot Dog en los puestos callejeros!

Hasta la próxima aventura, viajeros!

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *