Galicia para mi es la gran desconocida de España (exceptuando Santiago de Compostela obviamente), es una región fantástica que une naturaleza sorprendente con sus rías y sus playas maravillosas, comida excelente, gente estupenda y todo esto a precios asequibles! Así que si aún no la conocéis os recomiendo visitarla, no os decepcionará.

Galicia emociona como un dulcísimo llanto. Su paisaje es tan puro, que el corazón se arremansa en él. Su montaña no es brutal, sino idílica. Y yo sé cómo los seres humanos, que han nacido en la montaña, aman a la montaña. Es el amor de toda su vida.

Roberto Arlt

Cada vez que podemos nos encanta viajar en coche porque nos da la libertad de movernos a nuestro ritmo y de cambiar los planes todas las veces que queramos ya que nos encanta (a Fabio sobre todo que habla hasta con las piedras!) entablar conversación con los lugareños que muchas veces nos sugieren sitios menos turísticos que visitar.

En cada viaje que hacemos en coche tenemos una banda sonora, en el caso de Galicia escogimos Into the wild (la banda sonora de la homónima película), Pulse de Pink Floyd, Unplugged de Eric Clapton y The real deal: Greatest Hits 2 de Stevie Ray Vaughan.

Sin embargo si queréis acompañar la lectura de este post con un poco de música os propongo Franco Morone, guitarrista italiano que hemos escuchado hace unos veranos en el San Severino Blues Festival y nos enamoró.

Franco Morone “Star of County Down Gaelico”

San Lorenzo del Escorial

Como siempre intentamos hacer, aprovechamos para acortar las distancias parando una o dos noches a medio camino, en éste caso decidimos volver a parar en Madrid (siempre que nuestra ruta pase por ahí intentamos parar una noche para disfrutar de lo que ofrece esa gran ciudad). Y ya que nuestra ruta pasaba por San Lorenzo del Escorial aprovechamos también para ver El Monasterio del Escorial, impresionante estructura con una profundas raíces históricas que nos encantó profundizar un poco.

Monasterio del Escorial

Meira

Elegí como primer lugar Meira, cerca de Lugo, no porque hubiera leído que hay algún sitio en especial que visitar sino porque tras un año trabajando siempre que sea posible nos gusta empezar nuestros viajes con una primera etapa sumergidos en la naturaleza durmiendo en casas rurales posiblemente muy aisladas para recargar pilas. Efectivamente acerté con Casa Cazoleiro una casa rural en la que pudimos descansar estupendamente y disfrutar de unos desayunos y comidas exquisitos a base de productos locales de la mano de sus amabilísimos dueños.

Viveiro

Seguimos nuestro viaje hacia Viveiro, en la costa norte. Escogí el hotel Thalasso Las Sirenas y fue todo un acierto: ubicación perfecta para moverse por la costa, playa, puntos de interés cercanos y comida excelente!

De esta zona recomiendo sobre todo ver las playas de O Porto de Bares, el Faro Ortegal en el cabo que lleva el mismo nombre, el pequeño pueblo de Ribadeo con su bonito puerto y el Faro de Estaca de Bares. Llegando aquí nos topamos con la base militar americana Loran, abandonada en el medio del cabo y con unas vistas espectaculares. Merece la pena bajar del coche y dar una vuelta antes de llegar al faro.

Parada obligada durante nuestra etapa en Viveiro: la Playa de las Catedrales. Aunque el cielo estaba nublado, disfrutamos mucho paseando por esas “calles” de roca y arena dibujadas por el océano y el viento.

Si viajas en julio, agosto, septiembre o en Semana Santa hay que reservar antes ya que se controla y se escalona la afluencia de gente a la playa. Aquí te dejo el enlace para poder reservar tu visita.

A Coruña

Seguimos nuestro viaje en dirección A Coruña. Quizás una de las visitas más conocidas cuando llegas a esta ciudad es la Torre de Hercules con su Faro y su Rosa de los vientos. La verdad es que merece la pena ir a verlo, su parque escultórico es muy bonito. Como en muchas ciudades y pueblos de la costa gallega, A Coruña también tiene un puerto muy bonito, pasad a verlo.

Si queréis ver la ciudad desde lo alto podéis subir al Mirador de San Pedro, de ahí podréis disfrutar de las vistas sobre el océano Atlantico.

Por supuesto merece la pena callejear por el centro, además de la arquitectura preciosa de sus edificios podréis disfrutar de tiendas muy originales.

Si os gustan las antigüedades id a visitar la Tienda de Restauración y Antigüedades San Telmo, tienda argentina que es una verdadera joya donde se pueden encontrar objetos antiguos de todo tipo.

Al ser Fabio amante de las guitarras, en cada viaje buscamos tiendas que le puedan interesar y Estudio 54 ha sido una verdadera sorpresa: una tienda repleta de guitarras de altísima calidad y con un personal encantador y muy preparado que nada tiene que envidiar a las famosas tiendas neoyorquinas.

Finisterra

Por fin llegamos a Finisterra, llevamos mucho tiempo pensando en hacer el camino de Santiago y siempre he oido hablar de este lugar como el sitio más emblemático para los peregrinos y tras verlo comprendo el porque. La verdad es que cuando llegas ahí parece haber llegado al fin del mundo y mágicamente esta ruta se convierte en una meta espiritual.

Cuando estaba organizando el viaje intenté reservar ahí pero en aquel momento el Hotel O Semaforo estaba de reformas (ahora está abierto y tiene muy buena pinta!) así que nos fuimos a Carnota y nos alojamos en la Casa Rural San Cibrán, otro acierto total!

En esa zona os recomiendo ver las Dunas de Corrubedo, la playa de Carnota y el acentamiento celta Castro de Baroña. A nosotros no nos dio tiempo ir a visitar también la Cascada del Ézaro pero entraba dentro de nuestra lista de lugares que ver en esa zona.

Santiago de Compostela

Llegar a Santiago de Compostela me provocó la misma sensación que llegar a Finisterra, ver todos esos peregrinos en la Plaza del Obradoiro con sus bastones, cansados, pensativos, cargados con sus mochilas llegar y abrazarse o llorar o romper en una risa liberatoria me fascinó por completo.

 

 

Aquí nos quedamos solamente una noche y quise hacerlo a lo grande así que reservé en el Hotel A Quinta da Auga, hotel con tarifas bastante por encima de lo que nos solemos gastar en este tipo de viajes pero realmente excelente, la estructura, el personal, los servicios, el desayuno, la habitación en fin que mereció la pena!

Lo mas bonito en Santiago es callejear por sus bonitas ruas y plazas porqué en cada esquina encuentras algo que ver! Es una villa muy elegante y da la sensación de haber vuelto tras de un siglo o mas. Desafortunadamente cuando fuimos nosotros la fachada de la Catedral estaba en obras así que no pudimos disfrutar en plenitud de su belleza aun así disfrutamos muchísimo contemplándola. En la plaza de la Catedral está el Hostal de los Reyes católicos, uno de los edificios mas icónicos de la ciudad. Ahora es un hotel pero se puede hacer una visita guiada. La Plaza de Quintana y la Plaza de las Platerías son otras dos etapas obligadas.

Paseando merece la pena llegar a la zona verde de la Alameda desde donde hay una bonita vista sobre la Catedral. 

No os podéis ir de Santiago sin pasar por el Mercado de Abastos donde se pueden comprar productos locales muy ricos.

Pontevedra

Nos movemos en dirección Vigo y paramos en Pontevedra para dar una vuelta a pié por sus calles. Como en toda la Galicia aquí también hay mucho que callejear para poder disfrutar de sus edificios y plazas bonitas, como la Plaza de la Peregrina con su Capilla de la Virgen Peregrina, la Basílica de Santa Maria la Mayor, el Convento de San Francisco o la Plaza de la Ferrería. Nos gustó mucho el hecho de que en Pontevedra se funde de una manera muy homogénea lo antiguo con lo moderno con estructuras como el Puente de las Corrientes o aun mas el Puente de los Tirantes que contrasta con el antiguo y bellísimo Puente de Burgo.

Siguiendo nuestro viaje llegamos a Vigo y ahí nos topamos con el único gran fallo en la organización de este viaje: no había reservado a tiempo el tour por las Islas Cies así que no pudimos verlas…al no poder dedicar un día a las islas decidimos cambiar nuestros planes (como no!) y bajar hasta el confino con Portugal así que llegamos a Monção donde nos alojamos en un ex convento rehabilitado a hotel, el Hotel Convento dos Capuchos. Como toda nuestra experiencia en Portugal esta vez tampoco nos defraudó: lugar muy cuidado, personal muy amable y comida excelente.

Bajando hacia Monção hicimos nuestra ultima parada de este precioso viaje por Galicia subiendo el Monte de Santa Tecla para disfrutar de una vista espectacular desde lo alto de las rias baixas y para ver el Castro de Santa Tecla, sitio arqueológico de gran impacto por cómo se ha mantenido y por su posición privilegiada.

 

 

Antes de concluir este post sobre Galicia no puedo no nombrar los paltos típicos que no os podéis perder, vuestro paladar no os lo perdonaría!

Por supuesto el Pulpo a la gallega, en cualquier sitio de Galicia hemos comido un pulpo espectacular fresco y sabrosísimo. Queréis saber como se hace? Aquí tenéis la receta!

También tenéis que probar las Empanadas gallegas, hay con diferentes rellenos, a nosotros la que más nos gustó fue la rellena de atún y pimientos, una de las mas populares. Aquí también os dejo la receta por si os animáis a haceros unas empanadas caseras!

No os puedo hablar del marisco de las costas gallegas porque, muy a mi pesar, soy alérgica así que solo me puedo quedar con las caras de Fabio saboreando sus ricos platos de frutos de mar.

Por contra sí que os puedo hablar de la ternera gallega, una exquisitez autóctona que podréis comer en cualquier sitio y siempre buena. Eso sí, aseguraros que sea ternera gallega con indicación General Protegida.

En nuestro viaje descubrimos que los pimientos del Padrón que tanto nos gustan y que comimos en muchos restaurantes gallegos vienen de Padrón, en la provincia de A Coruña! 

Y de postre tenéis que probar la super conocida Tarta de Santiago, riquísima como todos los platos de esta tierra! Es bastante sencilla de hacer así que os dejo aquí también la receta, por si queréis probar.

Y con esto concluimos nuestro viaje a Galicia. Os espero al siguiente!

 

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